viernes, 12 de marzo de 2010

Buenos días


Te levantas por la mañana, vas al baño y te miras al espejo, te mesas el pelo, revuelto de toda la noche. Enciendes la radio y chasqueas la lengua al oír las últimas propuestas económicas. Entras en la ducha y piensas que querrías quedarte ahí para siempre, o si no para siempre, al menos hasta que se arruguen tus dedos, como cuando eras niña. Y sales y te miras de nuevo en el espejo, empañado del vaho. Peine, dientes, crema, desodorante. Último vistazo y el tráfico sigue en la radio. Llegas a la habitación y te vistes, buscas el bolso negro debajo de una montaña de ropa. Buscas los zapatos y encuentras las deportivas. Me las pongo, piensas. Pero no puedes, la política de empresa. Y te sientas en la cama con tus deportivas en la mano, gastadas de cafetería de facultad, de fiesta de jueves y que ya sólo ven la luz del día y la noche los fines de semana y preguntas qué ha pasado, que no te has dado cuenta. Y en la radio sigue lloviendo.

2 comentarios:

  1. Recuerdo cuando era joven creía en los Reyes (en los Magos, creo que en los otros nunca he creído), en el Ratoncito Pérez... con el paso del tiempo, evidentemente, deje de creer.

    Más tarde me dejé aquellas patillas tan maravillosas pero al comenzar a trabajar... los adultos dicen que hay que madurar pero realmente lo que quieren es que te sitúes bajo el yugo de la sociedad... lo de las zapatillas no deja de ser una muestra más.

    ¡¡¡Vete a trabajar con deportivas!!! (y el lunes vamos juntos al INEM)

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  2. QUEREMOS MÁS, QUEREMOS MÁS
    Deja de trabajar y ponte a escribir! se puede saber que escala de prioridades tienes??no pienso ser la única artista de la familia!!

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